Aberraciones esféricas

Los instrumentos ópticos suelen causar en las imágenes que observamos ciertos defectos o aberraciones. Es habitual achacar estos fallos a la calidad del instrumentos, aunque en  las aberraciones no se deben a defectos en la construcción de las lentes, si no que son una consecuencia de las leyes de la refracción (lentes) reflexión (espejos) de la luz.

Así tenemos que un espejo o una lente pueden estar perfectamente tallados y sin embargo las imágenes que ofrecen no sean de calidad. Por regla general en los telescopios que suelen comprar los aficionados además del instrumento, tenemos que invertir en correctores para mejorar su óptica: aplanadores de campo (refractores), correctores de coma (newton).

Una de las aberraciones ópticas más comunes es la esférica, que es una aberración astigmática y ello es debido a que los rayos de luz no van todos próximos al eje, se da tanto en lentes como en los espejos esféricos.


Esta aberración se evita diafragmando la entrada del telescopio. Los rayos de luz que van paralelos al eje óptico se concentran en un punto focal que distinto a los que están más alejados del eje óptico, por eso al poner un diafragma se eliminan los rayos que están más alejados del eje y que provocan más aberración.

En los telescopios refractores, suelen llevar grupos ópticos de dos o más lentes, para corregir el foco de las imágenes, asociando unas lentes convergentes a otras divergentes para anular las aberraciones.


Los rayos no paraxiales (no cercanos al eje) forman pequeños ángulos con el eje óptico, convergen a menor distancia de la lente si esta es convergente, y a mayor distancia si es divergente.